Hace más frío de lo que casi cualquier visitante ha experimentado, y importa menos de lo que esperan.
Las temperaturas diurnas rondan los diez a veinte grados bajo cero en diciembre, cerca de los treinta bajo cero en los días más fríos de enero, de quince a veinte bajo cero en febrero y de cinco a quince bajo cero en marzo. Añade la sensación térmica del viento en un trineo en movimiento y la sensación real es más baja que la del termómetro.
Lo que lo hace llevadero es que los operadores finlandeses llevan muchísimo tiempo lidiando con esto. Los safaris en trineo proporcionan un mono térmico completo, botas y manoplas aislantes, y los paseos en los que la gente pasa frío son casi siempre aquellos en los que alguien llevaba vaqueros y una sudadera de algodón debajo.
Por debajo de unos treinta y cinco grados bajo cero, la mayoría de los operadores dejan de operar, tanto por los perros como por los visitantes, y reembolsan el importe. No es habitual, pero ocurre, y es una razón más para tener un día flexible en el itinerario en lugar de reservar el safari para la tarde anterior a tu vuelo.